Nutrición en tiempo de coronavirus: reflexiones para una alimentación saludable

Tener una buena alimentación y optima nutrición, se relaciona en forma significativa con la prevención de enfermedades crónicas no transmisibles, las que ocasionan un impacto negativo, tanto social como económico a las personas y al país.

Lo anterior, ha generado numerosas políticas estatales cuyo objetivo es dar a conocer y que la población integre en sus hábitos alimentarios, lo que se define como una “alimentación saludable”, más si se considera que hoy en día hay una coexistencia de malnutrición por exceso y por déficit. Por otra parte, las últimas encuestas nacionales de salud (ENCA) , han mostrado un panorama bastante pesimista, dado que:

El 64,7 % de nuestra población adulta presenta sobrepeso y/o obesidad, exponiendo que hay un alto consumo de alimentos híper calóricos que lleva a un gran aporte energético diario superior a lo recomendado.

Situación similar y más preocupante se observa en los niños, en que el 60 % de ellos también muestra sobrepeso y obesidad, lo que seguramente se traducirá en mantener esta condición durante su adolescencia y adultez. En este escenario, con una población que come mucho, pero no lo hace en la forma adecuada, además de incluir en su dieta muchos alimentos procesados de alta energía y que hace muy poca o nula actividad física y más bien lleva una vida sedentaria, se hace difícil el producir cambios importantes en sus hábitos.

La actual situación de pandemia que nos obliga a permanecer en nuestros hogares, se presenta como un gran desafío y también oportunidad para poder cambiar estos hábitos y nuestra dieta, esperando lograr el equilibrio necesario para tener una “buena salud”, en especial sin factores externos que induzcan a consumir en menor cantidad alimentos con alto aporte de nutrientes críticos como son azucares y grasas.

Entonces, que se entiende por alimentación saludableen forma general seria ingerir una variedad de alimentos que otorguen los nutrientes que se necesitan para que el organismo funcione adecuadamente y brinden energía.

Las guías alimentarias de la población Chilena, del MINSAL , nos permiten tener una idea de que alimentos consumir y cuales evitar; es así como recomiendan una ingesta de al menos:

  1. 6 a 8 vasos de agua diario,
  2. 5 porciones de frutas o verduras
  3. 3 porciones de lácteos bajos en grasa y azucares al día
  4. incluir en la semana el consumo de pescado y legumbres.

Evitar frituras , alimentos con grasas como cecinas y mayonesa , azúcar, dulces, bebidas y jugos azucarados

Estas recomendaciones, que parecieron ser muy fáciles de realizar, están bastante alejadas de los hábitos de gran parte de las y los chilenos, y por lo tanto si nos situamos en el actual contexto que vivimos de pandemia, que como se mencionó, ha producido cambios en nuestras usuales actividades, permitiéndonos tener algo más de tiempo, una forma de aprovecharlo sería conocer a los alimentos que comemos, y su aporte en nuestra nutrición, cambiar hábitos alimentarios al incluir alimentos que nos entreguen beneficios y reducir aquellos que no perjudiquen.

Por lo tanto, si se pudiera dar algunos “tips” en torno a hábitos alimentarios y alimentos saludables, para considerarlos y hacerlos parte de nuestras rutinas, y asumiendo una dieta que no supere las 2000 a 2500 calorías diarias, se podrían mencionar a:

  • Respetar las comidas diarias, esto es desayuno, almuerzo y comida, con alguna colación si la distancia entre ellas supera las 4 hrs, la que debe ser cereales integrales o frutas frescas o secas de un bajo aporte calórico.
  • Incluir en nuestra dieta alimentos pocos procesados, cocinar en casa, considerando alimentos como legumbres, papas, cereales integrales, fruta y verduras frescas. El aporte de estos alimentos radica en la fibra dietaría que contienen, nutriente que ha demostrado numerosos beneficios, en especial la mejora de la función intestinal y protección de la flora en colon.
  • De la misma forma consumir lácteos bajos en grasa y huevo, que asegura el aporte de una proteína de buena calidad. Incluir varios tipos de carne bajos en grasa.
  • Mirar etiquetas de los alimentos que hay en la despensa, fijarse en vencimientos y sus aportes nutricionales, y puntualizarse en las porciones de consumo y el aporte de grasa, azucares y energía que ellos significan.
  • Y por último, considerar algo de actividad física que permita salir del sedentarismo que significa el tele trabajo, tan en boga últimamente en gran parte de las organizaciones del país

Si se logra incluir algunos de estos hábitos en este tiempo, se logrará hacerlos parte de nuestra rutina, mejorar la nutrición y, por ende, evitar que se presenten en un futuro enfermedades o condiciones relacionadas con la malnutrición, como son la diabetes, obesidad y enfermedades cardiovasculares. No es fácil la meta, pero creo es una gran oportunidad, que debemos aprovechar.

Escrito por: Mg (Sc) Marcela Zamorano Riquelme 

Académica Depto. Cs y Tecnología de los Alimentos – USACH

marcela.zamorano@usach.cl.

Bibliografía:

[1] Encuesta Nacional de Consumo Alimentario. Recuperado de https://www.minsal.cl/enca/  el  3 de mayo del 2020.[2] Guías Alimentarias. Recuperado de https://www.integra.cl/wp-content/uploads/2017/01/GUIAS-ALIMENTARIAS.pdf  el 4 de Mayo del 2020

 

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